Sanidad
Si te sangran las encías, no es porque cepilles fuerte
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Si te sangran las encías, no es porque cepilles fuerte
Casi todo el mundo tiene una explicación cuando ve sangre al cepillarse: “Estoy apretando demasiado” o “Tengo las encías sensibles”. Sin embargo, una encía sana no debería sangrar durante el cepillado habitual, es uno de los signos de inflamación y, por tanto, merece saber qué lo está provocando acudiendo a un centro de periodoncia en Madrid.
El sangrado empieza con placa bacteriana y sarro
La placa bacteriana es una película formada principalmente por bacterias que se acumula sobre los dientes y alrededor del borde de la encía. Cuando no se elimina correctamente, puede endurecerse y convertirse en sarro. Este depósito irrita los tejidos que rodean al diente y favorece la inflamación y el sangrado.
El problema es que el sarro puede acumularse por encima de la encía, pero también debajo. Una vez formado, el cepillado. El Consejo General de Dentistas explica que la acumulación de placa puede transformarse en sarro y provocar inflamación y sangrado. (Consejo General de Dentistas, 2025).
Dejar de cepillar no soluciona el problema
Cuando sangran las encías, es habitual reducir el cepillado de esa zona por miedo a empeorar el sangrado. Es justo lo contrario de lo que conviene hacer. Si se acumula más placa, la inflamación puede mantenerse.
Cambiar a un cepillo más blando puede ser apropiado si existe una indicación concreta, pero no elimina el sarro que ya se ha formado. Tampoco las pastas específicas para encías ni los enjuagues sustituyen la eliminación mecánica de los depósitos.
Algunos colutorios pueden disminuir temporalmente determinados signos, sin solucionar la causa. La clorhexidina debería utilizarse por indicación profesional y limitarse al tiempo pautado.
La higiene interdental también forma parte del cuidado diario, especialmente en los espacios donde el cepillo no llega bien.
La gingivitis es reversible; la periodontitis deja pérdida de soporte
Cuando existe inflamación de la encía sin pérdida del soporte que mantiene al diente, hablamos de gingivitis. Puede provocar enrojecimiento, inflamación y sangrado y, con el tratamiento adecuado, es reversible.
En la periodontitis pueden aparecer bolsas periodontales y pérdida de inserción y de hueso. Ese daño no se revierte simplemente eliminando la inflamación, la enfermedad se puede detener y controlar, pero la pérdida de soporte que ya se ha producido no se recupera de forma espontánea.
La Encuesta de Salud Oral en España 2020, elaborada siguiendo las recomendaciones de la OMS, encontró que el 40,5% de los adultos de 35 a 44 años presentaba alguna alteración periodontal —sangrado, bolsas moderadas o profundas— y que el 7,6% presentaba bolsas de 6 milímetros o más. (Consejo General de Dentistas, 2020). Para ampliar los datos sobre salud periodontal y su prevalencia, puedes consultar a la Sociedad Española de Periodoncia (SEPA).
Hay factores que aumentan el riesgo
El consumo de tabaco es uno de los factores de riesgo más importantes. También existe una relación bidireccional entre diabetes y periodontitis: las personas con diabetes presentan mayor riesgo de desarrollar y progresar con enfermedad periodontal. (OMS, 2025; SEPA, 2021).
El embarazo puede acompañarse de cambios en las encías relacionados con las modificaciones hormonales. Algunos medicamentos también pueden favorecer alteraciones gingivales. A esto se suma la predisposición individual y familiar.
Antes de que haya pérdida de soporte, el tratamiento es más sencillo
Cuando el problema se limita a la acumulación de placa y sarro y no existe una enfermedad periodontal avanzada, el objetivo es eliminar esos depósitos y mejorar la higiene diaria. Una profilaxis permite retirar el sarro y la placa que el cepillado no consigue eliminar. Para ello pueden utilizarse instrumentos de ultrasonidos.
La frecuencia no es idéntica para todo el mundo. Las limpiezas profesionales pueden realizarse cada 6-12 meses, aunque el intervalo debe adaptarse a las características y necesidades de cada persona. Andes Clínica Dental, en el barrio de Pacífico (distrito de Retiro, Madrid), explica que la limpieza profesional puede incluir profilaxis con ultrasonidos y que, cuando existen depósitos bajo la encía, puede ser necesaria una limpieza más profunda limpieza dental profesional en Madrid.
Cuando el sarro ya se encuentra bajo la encía y existen bolsas periodontales es necesario valorar el estado de los tejidos mediante exploración y sondaje periodontal.
Si la enfermedad ha avanzado, hay que controlar el daño
Cuando existe periodontitis, el objetivo cambia. Hay que actuar sobre las superficies radiculares afectadas y controlar la infección periodontal.
Una de las técnicas utilizadas es el raspado y alisado radicular, mediante el que se eliminan depósitos de cálculo y placa situados por debajo de la encía. El tratamiento se planifica según la profundidad de las bolsas periodontales y el estado de los tejidos.
Después comienza el mantenimiento periodontal. Las revisiones periódicas permiten comprobar la evolución y detectar nuevas zonas de inflamación o acumulación de placa antes de que el problema avance. La periodoncia contempla precisamente el diagnóstico, tratamiento y seguimiento de las enfermedades que afectan a las encías y al hueso que sostiene los dientes.
Si el sangrado de encías se mantiene durante más de una o dos semanas, especialmente si aparece de forma repetida al cepillarte, conviene una revisión puede determinar si se trata de una inflamación superficial o si existe un problema periodontal que necesita tratamiento.

